Y a mi cuándo me ocurren esas cosas que le pasan a los demás?
Cuándo me toca mi parte en la conspiración maravillosa del universo?
13 de enero de 2015
Y a mi...
9 de septiembre de 2014
Mi amigo Jaime
Mi amigo Jaime (Il mio amico Jaime)
Le dirijo este texto a todos mis amigos, y a todos los que
me consideren su amigo.
Me tomó por sorpresa... apenas hace un días sonaba tan entero, tan emprendedor, ayer Jaime Delfin acudió a la Casa del Padre
Conocí a Jaime un sábado en el patio del CUM, en la lista de
la siguiente dinámica Ricardo Rendón trataba de organizar un grupo cuando
mencionando los nombres dijo:
-“Jaime Delfin” y me miró extrañado, “Jaime Delfin?”
-“No, Delfino Jaimes, ese soy yo, seguramente se equivocaron
al copiar el nombre”
-“NO, yo soy Jaime Delfin, somos Homónimos? ”
-“Creo que si, lo somos” contesté
Y aunque en estricto sentido no lo éramos, siempre nos
identificamos por ello.
No diré que fuimos a partir de ese momento los grandes
amigos de la prepa, o cercanos en la Universidad, que estuve al lado durante su
proceso en secular. No, la verdad sea dicha, Jaime y yo nos encontramos en la
vida, años muchos años después, ambos con dos hijos y una maleta llena de
historias, de experiencias, y una maleta vacía más grande aún para llenar de más
historias y experiencias. Contador de profesión, siempre tenía la asesoría
profesional más atinada, y la opinión ética en la mano, era cierto recurrir a
él sabiendo que en todo momento la realidad y lo correcto estarían en la
respuesta. Me gustaba saber que hacia sus caminatas logrando progresos,
desgraciadamente no siempre fue posible mantener el proceso deportivo, sin
embargo, él siempre me motivaba a mí para continuar corriendo, para lograr esos
kilómetros extra, para ir por más, imponerme un reto mayor, acompañar a alguien
en una carrera, Jaime siempre estuvo ahí empujándome.
Cuando de fe se trataba, no existía otra persona para
recurrir, el Rosario siempre su mejor herramienta, su palabra confort para las
peores etapas, su compañía y preocupación ante todo, digamos que era un paquete
completo: una persona laica con la visión de fe y religiosidad que necesitamos
de esté lado, afuera del Templo, con la praxis diaria de la vida común y la
certeza de que por encima de todo “Dios conmigo, quién contra mí?”.
Su Rosario, el vehículo para con su amadísima Madre María
(nuestra), siempre por la mañana en su
camino a la escuela a dejar a los hijos, siempre paseando a su mascota, en el
transporte, siempre encontraba un momento para acudir a Él. El sabía de mi poca
capacidad para el rezo, de mi lejanía de los Sacramentos, sin embargo, sabía también
de mi fe, y por eso mismo me decía: “Tu corre, yo rezo el Rosario”.
El tema deportivo siempre fue su talón de Aquiles, era
aficionado de hueso colorado de las Chivas Rayadas del Guadalajara, es una pena
que no tuviera una nueva alegría de
parte del rebaño, esperemos que por respeto a Jaime a y toda su afición de
menos tengan una actitud más decorosa (ni hablar de algún título).
Padre y esposo amoroso-amabilísimo, compañero ejemplar,
dedicado por encima de sí mismo a los demás (a TODOS los demás), siempre con el
precepto de apoyar al otro como labor de vida. No puedo más que ser agradecido
con él, con la vida por ponerlo a mi lado, pidiendo oportunidad de asimilar
todo lo que con su ser me enseñó, todo lo que pretendió enseñarme y descubrir
todo lo que él quería para mi.
Me quedo en el corazón siempre con el propósito de honrar
sus palabras para mí: “Jaimes, yo creo en ti, porque siempre me das motivos
para creer en ti”
Vaya con Dios James,
ahí de mano de Papá, y mirando a los ojos a Mamá… saludos para mi hermano con
quién seguro tendrán momentos de intercambiar notas (no se quiten el tiempo
hablando de nosotros, hay mucho por hacer en este Universo maravilloso)
finalmente estás en donde añorabas, solo das un paso más rápido que mis
carreras, pero tenemos la certeza que ahí también, llegaré (esa es nuestra fé)
Con gratitud para Jaime Delfín, con la esperanza de que los amigos estemos siempre a mano, y no dependamos de momentos tristes para acercarnos.
Oscar Jaimes
31 de agosto de 2014
Encontrarte
Encontrarte...
Conocerte...
Admirarte...
Saberte...
Buscarte como se busca la ayuda, y el agua... Buscarte...
Y encontrarte....
Conocerte...
Admirarte...
Saberte...
Buscarte como se busca la ayuda, y el agua... Buscarte...
Y encontrarte....
Encontrarte aquí, cerrando los ojos, jugando con el deseo, encontrarte entre mis gustos y mis cosas favoritas... Encontrarte pintada de tinto, encontrarte...
Donde quiera, cerrar los ojos me lleva a buscarte y encontrarte.
Coldplay - Fix You
27 de abril de 2014
Soñar es permitido
Hace poco, en una muy agradable plática, se nos apareció el tema tan pensado y cuestionado por todos: existe la relación de pareja exitosa?
No mal entendamos, no es una relación rosa todo el tiempo sin altas y bajas, tampoco una relación sin disgustos o diferencias, no, eso siempre está y es parte de cualquier relación interpersonal.
Hablábamos de una relación en la cual se mantuviera siempre encendida la "chispa", entendiendo que la belleza física se desgasta y que el deseo va mutando, entendiendo todo esto, ¿en verdad existe y es viable una relación "hasta que la muerte nos separe"? ¿Por convicción?
Me declaro creyente en las relaciones monógamas y duraderas, muy a pesar de mi experiencia en el matrimonio, y mi posterior divorcio, creo en la pareja, creo que todo es cuestión de querer y de creer, y cuando digo querer, no me refiero a esta parte de los sentimientos, no, me refiero a la determinación de hacer todo por la relación, todo para que funcione, a seguir creyendo en uno, en la otra persona y en el estar juntos. Todo esta en querer.
El tema despumes se torna complicado pues, encontrar a esa pareja (o que esa pareja nos encuentre) no es sencillo, si bien, las guapas siempre están acompañadas y pretendidas, la selección es confusa entre tantas variables y hablando de las edades, mientras más años nos cargamos al hombro, mas complicados somos para llenar el checklist de los requisitos mínimos para ser El Sr o La Sra "de" (de una manera coloquial). Los divorciados con hijos es complejo que busquen mas hijos, los solteros y las solteras en su mayoría buscan una familia propia, lo cual ya hace más complicado el empate entre estos dos grupos.
Hoy día gran parte de las mujeres en situaciones de separación buscan (aparentemente) recuperar el tiempo dedicado a la familia y solo dedicarse al disfrute y la francachela sin compromiso alguno, gran parte de los hombres en esta situación, solo buscan "confirmar" su virilidad seduciendo a una y otra mujer generalmente más joven que ellos. Las solteras juzgan que no hay hombres verdaderos, y acaban rebotando en las garras de aquellos que siguen casados pero que en su casa "no los entienden". Los solteros buscan y cada día encuentran menos motivos y mas pretextos para no acercarse a una relación estable, real.
Con este panorama es muy difícil creer y querer, y si, complicado.
Sin embargo, el día que esa persona se planta frente de uno, y se cruzan palabras ideas, miradas , en el preciso momento que se sabe que ya se es presa de aquella mirada, de la sonrisa, cuando se cierran los ojos y aparece ese rostro perfectamente dibujado por nuestro recuerdo... es el momento que que sin dudar debemos preguntarnos ¿Realmente quiero? ¿Realmente creo? En uno, en mi, no en ella o él, en MI; ¿me creo lo suficientemente capaz de lograr que la otra persona crea en ella, en mi, en nosotros?
Dejar un tanto de lado el egoísmo, dejar de ser prioridad en función de algo mejor... y creer
Y así salvarnos, salvando a alguien... a ese alguien
No mal entendamos, no es una relación rosa todo el tiempo sin altas y bajas, tampoco una relación sin disgustos o diferencias, no, eso siempre está y es parte de cualquier relación interpersonal.
Hablábamos de una relación en la cual se mantuviera siempre encendida la "chispa", entendiendo que la belleza física se desgasta y que el deseo va mutando, entendiendo todo esto, ¿en verdad existe y es viable una relación "hasta que la muerte nos separe"? ¿Por convicción?
Me declaro creyente en las relaciones monógamas y duraderas, muy a pesar de mi experiencia en el matrimonio, y mi posterior divorcio, creo en la pareja, creo que todo es cuestión de querer y de creer, y cuando digo querer, no me refiero a esta parte de los sentimientos, no, me refiero a la determinación de hacer todo por la relación, todo para que funcione, a seguir creyendo en uno, en la otra persona y en el estar juntos. Todo esta en querer.
El tema despumes se torna complicado pues, encontrar a esa pareja (o que esa pareja nos encuentre) no es sencillo, si bien, las guapas siempre están acompañadas y pretendidas, la selección es confusa entre tantas variables y hablando de las edades, mientras más años nos cargamos al hombro, mas complicados somos para llenar el checklist de los requisitos mínimos para ser El Sr o La Sra "de" (de una manera coloquial). Los divorciados con hijos es complejo que busquen mas hijos, los solteros y las solteras en su mayoría buscan una familia propia, lo cual ya hace más complicado el empate entre estos dos grupos.
Hoy día gran parte de las mujeres en situaciones de separación buscan (aparentemente) recuperar el tiempo dedicado a la familia y solo dedicarse al disfrute y la francachela sin compromiso alguno, gran parte de los hombres en esta situación, solo buscan "confirmar" su virilidad seduciendo a una y otra mujer generalmente más joven que ellos. Las solteras juzgan que no hay hombres verdaderos, y acaban rebotando en las garras de aquellos que siguen casados pero que en su casa "no los entienden". Los solteros buscan y cada día encuentran menos motivos y mas pretextos para no acercarse a una relación estable, real.
Con este panorama es muy difícil creer y querer, y si, complicado.
Sin embargo, el día que esa persona se planta frente de uno, y se cruzan palabras ideas, miradas , en el preciso momento que se sabe que ya se es presa de aquella mirada, de la sonrisa, cuando se cierran los ojos y aparece ese rostro perfectamente dibujado por nuestro recuerdo... es el momento que que sin dudar debemos preguntarnos ¿Realmente quiero? ¿Realmente creo? En uno, en mi, no en ella o él, en MI; ¿me creo lo suficientemente capaz de lograr que la otra persona crea en ella, en mi, en nosotros?
Dejar un tanto de lado el egoísmo, dejar de ser prioridad en función de algo mejor... y creer
Y así salvarnos, salvando a alguien... a ese alguien
Jess Moskaluke - How to Save a Life
24 de abril de 2014
Catálogo a la mano...
Habría que tener a mano un catálogo de imagenes maravillosas...
Tener la foto de nuestro primer beso, o del más complicado, o el mas ridiculo (no finjan todos tenemos una de cada una de esas situaciones)... La primer mordida de sandwich...El encuentro con el aguacate, o los tacos al pastor, la coca cola, la pizza!! Nuestros primeros brincos en un concierto. El no querer salir de una alberca en vacaiones, nuestra cara despues de la primer cita, o la que pusimos cuando nos dijeron "Te amo"
Con este catálogo podríamos recordar todas esas cosas que nos llenan y de las que (querer o no) estamos hechos. Alimentarnos de esos recuerdos precisos y preciosos.
El olor de mamá, de su comida, la casa de los abuelos, el pasto los días de ir a jugar futbol, las fiestas con los amigos de la cuadra cuando apenas dos de ellos ya estaban en secundaria. Un amanecer especial, al igual que un atardecer... La sonrisa de esa persona especial, su mirada...
Las carcajadas de los bebés ...
En fin, ser feliz o estár feliz no debería de ser tan complicado cuando tenemos a mano todo un catalogo de momentos e instantes especiales, de gente maravillosa , de encuentros inesperados y de momentos que sion querer se seguiran agregando a nuestro Stock personal.
De mi Stock personal, la siguiente canción, yo con 12 años y el cerebro explotó al escuchar a estos 3.
The Police - Every Little Thing She Does Is Magic
2 de abril de 2014
El espacio (ese que no se llena con tiempo)
Deje de preocuparme por que estuvieras y comence a preocuparme por estar.
Deje las cosas de los dos, la cama, la cocina y ese sillón en donde tantas historias inventamos y tantas otras compartimos. Deje un perro orejon y cansado que solo espera seguir acompañandonos (él no sabe que yo me voy).
Me voy y dejo tambien un monton de cuentos por contarte, muchos kilometros, amaneceres, puestas de sol y botellas de tinto por compartir.
Quiero decirte que a mis noches le faltarás tu, pero tambien que a esa falta le llegará su momento ... no sé cuando ni con quién, pero sé que le llegará...
Y cambiare mis sueños de residencia, y nos iremos a vivir a otra cabeza y otro corazón...
Te dejo la Tregua en el cajón, el Principito en el Librero y a Juan Salvador en el baño
Te dejo un kilo de café, dos botellas de Lambrusco (el Pinot me lo llevo) y los recuerdos de motivos...
Te dejo una carta para cuando yo muera, y las fotos en el refri...
Me llevo tu primer mirada y tu último beso.
Gracias por todo... y por nada
yo, con las bolsas llenas de cosas que no me sirven pero que son mias.
Deje las cosas de los dos, la cama, la cocina y ese sillón en donde tantas historias inventamos y tantas otras compartimos. Deje un perro orejon y cansado que solo espera seguir acompañandonos (él no sabe que yo me voy).
Me voy y dejo tambien un monton de cuentos por contarte, muchos kilometros, amaneceres, puestas de sol y botellas de tinto por compartir.
Quiero decirte que a mis noches le faltarás tu, pero tambien que a esa falta le llegará su momento ... no sé cuando ni con quién, pero sé que le llegará...
Y cambiare mis sueños de residencia, y nos iremos a vivir a otra cabeza y otro corazón...
Te dejo la Tregua en el cajón, el Principito en el Librero y a Juan Salvador en el baño
Te dejo un kilo de café, dos botellas de Lambrusco (el Pinot me lo llevo) y los recuerdos de motivos...
Te dejo una carta para cuando yo muera, y las fotos en el refri...
Me llevo tu primer mirada y tu último beso.
Gracias por todo... y por nada
yo, con las bolsas llenas de cosas que no me sirven pero que son mias.
28 de septiembre de 2013
El Mapa
El siguiente cuento corto, acompañenlo de las siguientes rolas por favor: Only The Young - Brandon Flowers, Down by the River - David Rhodes (las escuchaba mientras escribia esto una y otra vez)
El Mapa
Quedaron de verse en la banca de siempre, ni lejos ni cerca de la fuente, ni lejos ni cerca de los perros acompañados por sus dueños, ahí desde donde se alcanza a ver el anfiteatro y el cafecito de la esquina. Él sabía que a pesar de ya haber compartido cine, abrazos, lágrimas, risas, sonrisas, besos (y ¡qué bonitos besos!) faltaba algo, pero no sabía como proponerlo.
Llego sin prisa, sabedora de que mas de cuatro miradas aún seguían prendidas de su caminar, el clima favorecía las botas largas y la falda no muy corta, de último se decidió por la bufanda y dejó en el perchero la boina que había comprado días antes especialmente para esa tarde; era urgente ver su cara, las anteriores semanas en que la vida de ambos cambió, ella no hacía más que cerrar los ojos para poder recordar de memoria cada uno de sus rasgos: esa pequeña barba partida, la cicatriz en su ceja, y sus labios gruesos. Sin darse cuenta había vuelto a cerrar los ojos para detallarlo en su mente y esto casi le cuesta tropezar de bruces con aquella jardinera, así que como si nada siguió caminando hasta encontrarse con la materialización de aquel rostro recordado.
En cuanto la vio se incorporó, y ya tan cerca de sus brazos la tomó por la cintura y la acercó a él, reconstruyeron tres semanas con ese beso y dejaron pendientes reconstruir otras tantas con el recuerdo de ese mismo instante.
-¿Cuánto tiempo durará esto? – Dijo ella en su cabeza - ¿Cuánto?
-¿Qué tengo que hacer para que no se pregunte “¿cuánto tiempo durará esto?”? – Pensó él.
La volvió a besar ahora con ternura en la comisura de sus labios, mientras ella encontraba espacio perfecto bajo su abrazo. Caminaron sin considerar el tiempo, aquel parque era tan grande y tan significativo para ambos que ese deambular era muy similar a caminar en el jardín de casa.
No existía nada extraordinario, no eran los “Debutantes” de Serrat, ni las millas de American Airlines, ni la “despareja” de Mario, eran dos, con ganas de ser el uno del otro el mayor tiempo posible, simplemente de pasar el tiempo entre ellos y hacer del tiempo suyo el refugio de todo. Ella no quiso entrar al cafetín, mientras reusaba con un gesto entrar, le enseñaba la botella de Lambrusco que guardaba en su bolsa de mano. El café se volvió cerveza en la segunda cita, en la tercera tallarines, carpaccio y vino tinto, nunca antes un Cliché había sido tan hermoso plan para ambos, ni tan largo el momento de despedirse, ese en que él solo alcanzo a acercarse mientras ella pestañeaba para robarle el primer beso. Ahora ella planeaba dejarse robar entre sus manos, y robarse todo lo que de él pudiera.
Así huyendo del aire frio y de los últimos rayos de Sol entraron en el primer Hotel que encontraron, de prisa, era urgente dejar de lado todo, los convencionalismos, las costumbres y la ropa, para darle paso a la verdad de la piel, a la imperfección, a la realidad de cada uno, presentada entre besos y caricias como premier de muchos ensayos. Mientras él la recorría palmo a palmo entendió lo inútil que había sido perder el tiempo pensando en como proponer algo que no necesitaba propuesta. Y dejaron el tiempo guardado en un cajón, para dedicarse a la entrega cartográfica, a dibujar y memorizar todos y cada uno de los lunares del otro, de las pecas, pequeñas marcas y cicatrices, una y otra vez hacer el recorrido para encontrar nuevos espacios no besados, no tocados, perdidos en la realidad y convencionalidad de ella y de él. El Lambrusco espero, guardado por una oportunidad.
El Mapa
Quedaron de verse en la banca de siempre, ni lejos ni cerca de la fuente, ni lejos ni cerca de los perros acompañados por sus dueños, ahí desde donde se alcanza a ver el anfiteatro y el cafecito de la esquina. Él sabía que a pesar de ya haber compartido cine, abrazos, lágrimas, risas, sonrisas, besos (y ¡qué bonitos besos!) faltaba algo, pero no sabía como proponerlo.
Llego sin prisa, sabedora de que mas de cuatro miradas aún seguían prendidas de su caminar, el clima favorecía las botas largas y la falda no muy corta, de último se decidió por la bufanda y dejó en el perchero la boina que había comprado días antes especialmente para esa tarde; era urgente ver su cara, las anteriores semanas en que la vida de ambos cambió, ella no hacía más que cerrar los ojos para poder recordar de memoria cada uno de sus rasgos: esa pequeña barba partida, la cicatriz en su ceja, y sus labios gruesos. Sin darse cuenta había vuelto a cerrar los ojos para detallarlo en su mente y esto casi le cuesta tropezar de bruces con aquella jardinera, así que como si nada siguió caminando hasta encontrarse con la materialización de aquel rostro recordado.
En cuanto la vio se incorporó, y ya tan cerca de sus brazos la tomó por la cintura y la acercó a él, reconstruyeron tres semanas con ese beso y dejaron pendientes reconstruir otras tantas con el recuerdo de ese mismo instante.
-¿Cuánto tiempo durará esto? – Dijo ella en su cabeza - ¿Cuánto?
-¿Qué tengo que hacer para que no se pregunte “¿cuánto tiempo durará esto?”? – Pensó él.
La volvió a besar ahora con ternura en la comisura de sus labios, mientras ella encontraba espacio perfecto bajo su abrazo. Caminaron sin considerar el tiempo, aquel parque era tan grande y tan significativo para ambos que ese deambular era muy similar a caminar en el jardín de casa.
No existía nada extraordinario, no eran los “Debutantes” de Serrat, ni las millas de American Airlines, ni la “despareja” de Mario, eran dos, con ganas de ser el uno del otro el mayor tiempo posible, simplemente de pasar el tiempo entre ellos y hacer del tiempo suyo el refugio de todo. Ella no quiso entrar al cafetín, mientras reusaba con un gesto entrar, le enseñaba la botella de Lambrusco que guardaba en su bolsa de mano. El café se volvió cerveza en la segunda cita, en la tercera tallarines, carpaccio y vino tinto, nunca antes un Cliché había sido tan hermoso plan para ambos, ni tan largo el momento de despedirse, ese en que él solo alcanzo a acercarse mientras ella pestañeaba para robarle el primer beso. Ahora ella planeaba dejarse robar entre sus manos, y robarse todo lo que de él pudiera.
Así huyendo del aire frio y de los últimos rayos de Sol entraron en el primer Hotel que encontraron, de prisa, era urgente dejar de lado todo, los convencionalismos, las costumbres y la ropa, para darle paso a la verdad de la piel, a la imperfección, a la realidad de cada uno, presentada entre besos y caricias como premier de muchos ensayos. Mientras él la recorría palmo a palmo entendió lo inútil que había sido perder el tiempo pensando en como proponer algo que no necesitaba propuesta. Y dejaron el tiempo guardado en un cajón, para dedicarse a la entrega cartográfica, a dibujar y memorizar todos y cada uno de los lunares del otro, de las pecas, pequeñas marcas y cicatrices, una y otra vez hacer el recorrido para encontrar nuevos espacios no besados, no tocados, perdidos en la realidad y convencionalidad de ella y de él. El Lambrusco espero, guardado por una oportunidad.
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